Autor: @TonyMichoacán
Cada vez parece más claro: el PRI se está quedando solo rumbo a 2027. Después de la elección de 2024, en el PAN hicieron cuentas y la conclusión parece sencilla: la alianza con el PRI les costó más de lo que les dio. Por eso, mientras Alejandro “Alito” Moreno intenta mantener vivo el discurso de una gran alianza opositora, en Acción Nacional ya están pensando en otra cosa.
Y ahí aparece Movimiento Ciudadano. Porque hoy, por extraño que hubiera parecido hace algunos años, el PAN está mucho más cerca de MC que del PRI.
PAN cierra la puerta al PRI
Apenas en marzo pasado, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, dejó bastante clara su postura rumbo a 2027. Descartó una alianza legislativa con el PRI y hasta calificó de “ridícula” la posición de Alito Moreno, quien acusó al PAN de favorecer al oficialismo si decide competir sin una gran coalición opositora. ¿Sí recuerdan que en varias ocasiones la bancada de Alito votó a favor de Morena?
La respuesta de Jorge Romero fue mucho más sencilla: en 2027, el PAN quiere recuperar su identidad y quiere ganar elecciones. No quiere volver a una alianza solamente porque durante años se dijo que la única manera de enfrentar a Morena era juntando a todos los partidos de oposición.
En una entrevista con el periodista Alejandro Cacho, de hace apenas tres días, Romero habló todavía más claro. Señaló que el PAN tiene altas posibilidades de ganar los estados que actualmente gobierna, pero también mencionó otras entidades donde considera que Acción Nacional puede competir seriamente. Entre ellas puso a Michoacán.
Y eso no es un dato menor.
Más adelante lanzó una frase que ayuda a entender lo que hoy se piensa dentro del PAN: “No cometeremos los errores del pasado”. No hace falta demasiado esfuerzo para saber a qué pasado se refiere.
Romero explicó el asunto con números y de una manera bastante simple: si una alianza te suma tres puntos, pero te resta cinco, entonces no es un abono; es un cargo. Ahí está prácticamente resumido el problema.
No se trata de amor, odio, amistad o enemistad entre partidos. Se trata de votos. Y en el PAN parecen haber llegado a la conclusión de que, en algunos lugares, cargar con el PRI puede quitarles más votos de los que les aporta.
Ese es el verdadero problema para el partido de Alito Moreno y también para sus dirigencias estatales, como la de Michoacán.
“Con el PRI de Alito, ni a la esquina”
Hay otra parte de la historia que complica todavía más las cosas para el PRI. Movimiento Ciudadano ha mantenido una posición bastante clara frente al partido de Alejandro Moreno: “con el PRI de Alito, ni a la esquina”. Y hasta ahora no hay señales de que esa postura vaya a cambiar.
Entonces hagamos cuentas. Si el PAN no puede ir legalmente en alianza con el nuevo partido Somos México, no quiere repetir automáticamente la alianza de 2024, Movimiento Ciudadano no quiere sentarse con el PRI y ambos necesitan crecer para competir con Morena, la combinación que comienza a tener sentido es PAN-MC.
Eso no quiere decir que la alianza esté hecha, ni mucho menos que exista ya un acuerdo nacional. Pero sí significa que hoy hay más posibilidades de que PAN y Movimiento Ciudadano encuentren puntos de acuerdo, a que alguno de los dos termine convencido de regresar a una gran alianza con el PRI.
Y aquí aparece la parte incómoda para Alito Moreno: mientras el dirigente priista habla de unir a la oposición, dos de los principales partidos opositores parecen estar haciendo cuentas para saber si pueden competir sin él.
Eso sí es aislamiento político.
El propio Jorge Romero ha reconocido, además, que una alianza global de toda la oposición resulta prácticamente imposible, política y legalmente. También ha dicho que sería “torpe” que los partidos opositores se dediquen a pelear entre ellos, porque los encontronazos son un deleite para el oficialismo. Tiene razón. Pero una cosa es dejar de pelear y otra muy distinta volver a dormir en la misma cama.
¿Y Michoacán?
Aquí es donde la discusión nacional se vuelve particularmente interesante. Si Jorge Romero coloca expresamente a Michoacán entre los estados donde el PAN considera que puede competir y ganar en 2027, entonces el tema de las alianzas deja de ser una discusión lejana.
El PAN tiene en Michoacán una carta evidente: el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar. Pero también sabe que una cosa es tener un candidato competitivo y otra muy diferente alcanzar los votos necesarios para ganar la gubernatura.
Ahí Movimiento Ciudadano podría resultar mucho más atractivo que el PRI. MC puede aportar una marca distinta, votos y un sector del electorado que difícilmente se sentiría cómodo dentro de una alianza en la que también estuviera el PRI de Alejandro Moreno. PAN y MC podrían necesitarse, y esa posibilidad cambia por completo la conversación rumbo a 2027.
Y esto me queda todavía más claro con una gráfica que publicó mi amigo y líder priista Manolo García Paulín, en la que recopiló los distintos “ultimátums” que la dirigencia estatal del PRI le ha lanzado al PAN de Carlos Quintana para definir una eventual alianza.
Hasta ahora, esos llamados parecen haber quedado en “gritos en el desierto”: llegaron las fechas anunciadas y nunca hubo una respuesta definitiva. Esto, a pesar de que ambos dirigentes han sostenido al menos dos reuniones públicas. Carlos Quintana, sin embargo, ha sido muy claro en algo: el PAN de Michoacán acatará, ante todo, las determinaciones y lineamientos de su dirigencia nacional.
Y si escuchamos lo que está diciendo Jorge Romero desde la dirigencia nacional, entonces quizá el silencio del PAN michoacano frente a los ultimátums priistas no sea precisamente casualidad.
Claro que una eventual alianza PAN-MC tampoco sería un día de campo. Habría que ponerse de acuerdo en la candidatura al Gobierno del Estado, diputaciones, presidencias municipales y posiciones políticas. Cuando llegue el momento de repartir candidaturas seguramente comenzarán los jaloneos. Eso es parte de cualquier negociación electoral.
Incluso podría ocurrir que en algunos municipios sí se construyan acuerdos PAN-PRI. La política local tiene sus propias reglas y necesidades. Quizá ahí todavía veamos aquello que los morenistas bautizaron durante años como “el PRIAN”. Pero una cosa son los acuerdos municipales y otra muy distinta una alianza para disputar la gubernatura.
En Michoacán, entonces, la pregunta comienza a cambiar. Ya no es si PAN, PRI y MC pueden construir una gran alianza contra Morena. La pregunta es mucho más incómoda para el priismo:
¿PAN y Movimiento Ciudadano pueden ponerse de acuerdo sin el PRI?
Porque si la respuesta termina siendo sí, Alito Moreno y la dirigencia local podrán seguir hablando de la gran unidad opositora, pero tendrán un pequeño problema: los otros podrían haber comenzado la fiesta sin invitarlos.
Hoy por hoy, el PAN está cada vez más cerca de MC… y el PRI, cada vez más cerca de quedarse mirando desde afuera.
#CírculoRojo






