Autor: Tony Michoacán
El otrora titán de la política mexicana, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), firmó ayer su sentencia de muerte bajo el mando de Alejandro Moreno, conocido como “Alito”.
La Asamblea Nacional del PRI, celebrada ayer domingo, aprobó modificaciones a los estatutos que permiten a Moreno Cárdenas, perpetuarse como presidente nacional del partido hasta en tres periodos consecutivos de cuatro años, una decisión que es una muestra más de la desconexión del PRI con las necesidades y deseos del pueblo mexicano y de los propios priistas.
La imagen de Alito Moreno aferrándose a la presidencia del PRI como un náufrago a un salvavidas es trágica, porque bajo su liderazgo, el partido ha sufrido un desmoronamiento imparable, pasando de ser una fuerza dominante en la política mexicana a una entidad prácticamente testimonial.
A Moreno Cárdenas, sin embargo, le valen madre los repetidos fracasos electorales, asegurando su posición y poder dentro del partido a través de artimañas políticas y estatutarias.
En lugar de reconocer los errores y trabajar para reconectar con la ciudadanía, el PRI ha optado por reafirmar su imagen de corrupción y antidemocracia, exactamente lo que los mexicanos rechazan vehementemente.
La debacle del 2 de junio pasado, debería haber sido una lección clara, una llamada de atención para un cambio profundo y necesario. Sin embargo, los simpatizantes (que se dicen priistas) de Alejandro Moreno en la asamblea no sólo ignoraron esta lección, sino que también profundizaron en la misma narrativa autodestructiva.
Aqui les podría preguntar a esos simpatizantes de Alejandro Moreno… ¿Cuantas grabaciones de Alito repartiendo el botin, se necesitan? ¿Cuantas muestras mas de corrupcion? ¿Cuantas elecciónes más se necesitan perder?…
¿No tienen dignida? ¡Son una verguenza para México!
¿Cómo pueden esperar que los mexicanos confíen nuevamente en el PRI cuando el partido parece estar más enfocado en mantener privilegios y unas cuantas cuotas de poder, que en ofrecer una oposición responsable y constructiva?
El PRI ya era la marca más rechazada entre los mexicanos, pero hoy, ha caído aún más bajo.
La imagen de de corrupción de Alito Moreno, amarrando su futuro político con un escaño plurinominal en el Senado, con fuero incluido, es el epitome de una cultura política que México está desesperado por dejar atrás.
¡El PRI, bajo la dirección de Alejandro Moreno, ha muerto!





