domingo, octubre 4, 2026

Leonel Godoy: entre la dirigencia de Morena y la rebelión de su propio grupo

5to. Informe de Gobierno del Mtro. Alfredo Ramírez Bedolla
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Leonel Godoy anunció hace algunos meses que no estaría interesado en buscar nuevamente la diputación federal por el distrito de Lázaro Cárdenas. Su siguiente aspiración, dijo, estaría más arriba: buscar la dirigencia nacional de Morena cuando llegue el momento de renovar al partido que hoy encabeza Ariadna Montiel.

Y nadie podría decir que le faltan tablas.

Leonel Godoy es un viejo lobo de mar. Un político que sabe medir los tiempos y que durante décadas ha transitado por prácticamente todos los espacios de decisión de la izquierda michoacana: gobernador, diputado local, diputado federal, dirigente partidista y protagonista primero del PRD y después de Morena.

Experiencia tiene.

Relaciones políticas también.

Y conocimiento de las coyunturas, probablemente más que muchos de quienes hoy ocupan posiciones relevantes dentro de Morena.

Además, desde el Congreso ha acompañado las principales reformas impulsadas por el Ejecutivo federal. Es decir, si la discusión fuera exclusivamente curricular, Godoy tendría argumentos suficientes para sentarse a la mesa de una futura sucesión nacional.

Pero en política los currículums importan.

Las coyunturas, muchas veces, importan más.

Y la coyuntura actual no parece particularmente cómoda para Leonel Godoy.

Porque existe un expediente abierto llamado Michoacán.

El pasado 14 de septiembre, Morena anunció que Carlos Torres Piña había resultado ganador del proceso interno y lo designó coordinador estatal de la Defensa de la Transformación. Raúl Morón estuvo presente e inicialmente reconoció que Torres Piña había quedado arriba en las encuestas.

Hoy, 20 días después, el cierre político sigue pendiente.

No ha llegado la fotografía de unidad.

No ha llegado el apretón de manos.

No ha llegado el cierre de filas.

Por el contrario, el grupo político de Morón y Godoy mantiene sus cuestionamientos al proceso, mientras el PT continúa confrontando una determinación que Morena considera concluida.

Y aquí comienza la verdadera coyuntura para Godoy.

Porque no estamos hablando solamente de una disputa por una candidatura en Michoacán.

Estamos hablando de un político que aspira a dirigir nacionalmente a Morena, mientras forma parte del grupo político que mantiene abierto uno de los principales conflictos internos derivados de las definiciones rumbo a 2027.

Esa diferencia no es menor.

Una cosa es impugnar… Otra, ejercer el legítimo derecho a disentir.

Y otra muy distinta es la lectura política que puede generarse si la confrontación se prolonga después de que la dirigencia nacional ha dado por concluido el proceso.

Ahí aparece también el Partido del Trabajo.

El PT ha cerrado filas con Raúl Morón y ha elevado considerablemente el tono frente a Morena. Su dirigencia ha mantenido abierta la discusión sobre el resultado de Michoacán y, a nivel nacional, ha lanzado advertencias sobre las consecuencias electorales que tendría para Morena una eventual ruptura de la alianza… Prácticamente ha mencionado que sin ellos… ¡no ganan!

Leonel Godoy, hay que decirlo, ha rechazado públicamente que Morón abandone Morena para convertirse en candidato del PT. Su postura ha sido que la lucha debe darse dentro de Morena.

Pero en el argot político local, para nadie es un secreto cuál sería uno de los escenarios naturales en caso de una ruptura entre Morena y el Partido del Trabajo: Raúl Morón sería, sin duda, el nombre alrededor del cual el PT podría intentar construir su candidatura a la gubernatura de Michoacán en 2027.

No existe hoy una candidatura formal ni una ruptura consumada.

Pero políticamente el escenario está sobre la mesa.

Y entonces el problema para Godoy se vuelve mucho más interesante.

Porque si la ruptura ocurriera, tendría que definir políticamente dónde pararse.

¿Con Morena, el partido que aspira a dirigir nacionalmente?

¿Con Raúl Morón, con quien ha construido una de sus alianzas políticas más visibles?

¿O intentando mantener un pie en cada espacio mientras se resuelve la coyuntura?

Ahí está el verdadero dilema.

Porque para buscar la dirigencia nacional de Morena no basta con tener experiencia, trayectoria o relaciones. Se requiere construir acuerdos con gobernadores, legisladores, dirigentes, estructuras estatales y grupos nacionales que tendrán memoria de lo ocurrido durante las sucesiones de 2027.

Pero aquí aparece quizá el elemento de coyuntura más delicado para Leonel Godoy.

Porque la discusión ya no quedó solamente entre Carlos Torres Piña y Raúl Morón.

Ni entre Morena y el PT.

Ni siquiera entre el grupo Godoy-Morón y la dirigencia nacional del partido.

La mismísima presidenta Claudia Sheinbaum ha tenido que entrar públicamente al tema.

Desde sus conferencias mañaneras, Sheinbaum ha defendido el método de las encuestas utilizado por Morena, ha rechazado que exista “dedazo”, ha pedido serenidad frente a las inconformidades y ha llamado a respetar los resultados de un mecanismo cuyas reglas eran conocidas por quienes participaron.

Y esto cambia sustancialmente la lectura política para Leonel Godoy.

Porque mientras el grupo Godoy-Morón mantiene abierto el conflicto en Michoacán y el PT endurece su posición frente a Morena, la Presidenta de México está defendiendo precisamente el método cuyos resultados ellos cuestionan.

Ahí está el verdadero choque de coyuntura.

Godoy puede tener argumentos para respaldar la inconformidad de Morón. Puede cuestionar procedimientos. Puede acompañar impugnaciones. Está en su derecho.

Pero políticamente hay una realidad imposible de ignorar:

Claudia Sheinbaum ya fijó posición.

Y no lo hizo una sola vez.

Ha defendido públicamente las encuestas, ha pedido respetar los resultados y ha llamado a los inconformes a privilegiar la unidad y el proyecto político.

Por eso este episodio podría pesar mucho más de lo que hoy parece.

Porque Leonel Godoy no aspira a dirigir cualquier partido.

Aspira a dirigir precisamente Morena.

El mismo Morena cuyo método de selección hoy cuestiona el grupo político al que pertenece.

Y el mismo Morena cuyo procedimiento ha salido a defender públicamente la Presidenta de México.

Ahí es donde la aspiración nacional de Godoy comienza a cruzarse con la coyuntura michoacana.

Formalmente, Morena cuenta con sus propios órganos y procedimientos para definir a su dirigencia nacional. Eso nadie lo discute.

Pero políticamente sería ingenuo pensar que una decisión de semejante dimensión ocurrirá completamente al margen de Claudia Sheinbaum y del liderazgo político que ejerce dentro del movimiento que la llevó a la Presidencia.

Dicho de otra manera:

el expediente político de Leonel Godoy pasará, invariablemente, por el escritorio de la Presidenta de México.

Y cuando eso ocurra, Sheinbaum no necesitará que nadie le explique lo sucedido en Michoacán.

Ella misma tuvo que salir públicamente a defender el método que el grupo de Godoy y Morón ha cuestionado.

Ese dato puede convertirse en una de las páginas más incómodas del expediente.

Porque cuando ese expediente llegue al escritorio de la Presidenta habrá muchas páginas favorables.

Gobernador de Michoacán.

Legislador.

Dirigente.

Décadas dentro de la izquierda.

Experiencia política.

Acompañamiento al proyecto legislativo de la Cuarta Transformación.

Pero habrá también una página reciente que inevitablemente llamará la atención:

Michoacán, 2026.

Y entonces la pregunta será sencilla:

¿Qué hizo Leonel Godoy cuando su grupo perdió la coordinación de Morena en Michoacán?

¿Reconoció finalmente el resultado?

¿Contribuyó a cerrar filas?

¿Mantuvo la confrontación?

¿O terminó acompañando una eventual ruptura política de Morón y el PT?

Pero habrá otra pregunta, quizá todavía más importante:

¿Qué hizo Leonel Godoy después de que la propia Claudia Sheinbaum pidió respetar las encuestas?

Esa respuesta todavía se está escribiendo.

Y precisamente por eso los próximos días son de coyuntura.

Porque esta historia dejó de tratar solamente sobre Carlos Torres Piña y Raúl Morón.

También comenzó a tratar sobre el futuro político de Leonel Godoy.

Y aquí viene la pregunta seria:

Cuando el expediente llegue al escritorio político de Claudia Sheinbaum y aparezca el nombre de Leonel Godoy como aspirante a dirigir Morena, ¿qué pensará la Presidenta cuando llegue a la página de Michoacán?

Porque alguien con mayor autoridad política dentro de la Cuarta Transformación que la Presidenta de México…

difícilmente existe.

Ya veremos.

Aunque Leonel todavía conserva un Plan B.

Uno mucho menos ambicioso, pero bastante conocido: retractarse de aquello que dijo hace meses y volver a buscar la diputación federal.

En política nunca hay que descartar nada.

Y menos cuando cambia la coyuntura.

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