jueves, septiembre 24, 2026

Entre costales y olas, Playa Azul resiste el embate de “Polo”

5to. Informe de Gobierno del Mtro. Alfredo Ramírez Bedolla
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Lázaro Cárdenas, Mich.- 24 de septiembre de 2026.- El mar dejó de respetar la línea de playa. Desde las primeras horas de este jueves, enormes olas comenzaron a avanzar sobre la franja costera de Playa Azul, golpeando enramadas, viviendas y negocios, mientras habitantes y cuerpos de emergencia improvisaban barreras con cientos de costales para tratar de contener el agua.

El fuerte oleaje generado por el huracán “Polo” transformó en cuestión de horas el paisaje de esta comunidad turística.

Donde normalmente hay mesas, visitantes y comercios frente al Pacífico, este jueves había montones de arena, escombros, calles cubiertas de agua y personal de emergencia trabajando contra el tiempo.

“Lo primero que se llevó fueron las enramadas”, relataron habitantes de la zona. Después, el agua siguió avanzando.

Frente a las construcciones más expuestas, vecinos, elementos de Protección Civil, bomberos y personal de otras corporaciones comenzaron a apilar costales. Una tras otra, las bolsas fueron formando muros improvisados entre las propiedades y un océano que continuaba golpeando con fuerza.

Las imágenes muestran la dimensión de la emergencia: el agua alcanzando prácticamente las construcciones, estructuras dañadas y decenas de costales utilizados para reforzar los puntos más vulnerables.

En otros sectores, los equipos de auxilio trabajaron junto con habitantes para levantar bordos de tierra y contener nuevas incursiones del mar.

Al menos nueve viviendas fueron sometidas a inspección por Protección Civil estatal debido a distintas afectaciones, cuatro de ellas habitadas por familias.

Dos personas tuvieron que ser trasladadas preventivamente a un refugio, de acuerdo con información recabada en el lugar.

El riesgo no ha terminado. La circulación de “Polo” mantiene condiciones adversas sobre la costa michoacana, con lluvias intensas, fuertes rachas de viento y oleaje elevado. La Comisión Nacional del Agua había advertido desde días antes sobre olas de entre cinco y seis metros para las costas de Michoacán y Guerrero.

En Playa Azul, sin embargo, los pronósticos dejaron de ser números desde temprano. El mar entró a las calles, golpeó negocios y obligó a familias y autoridades a concentrarse en una sola tarea, que es levantar barreras antes de que llegue la siguiente ola.

Mientras el Pacífico continúa embravecido, los costales permanecen apilados frente a las construcciones como una defensa provisional. Del otro lado, el oleaje sigue recordando que la emergencia todavía no termina. Al mismo tiempo PCE lleva ayuda en despensas a las familias perjudicadas para tratar de reducir el golpe anímico, físico y económico.

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