martes, septiembre 8, 2026

Torres Piña cierra desde el territorio

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Hay políticos que recorren el estado cuando necesitan una fotografía y otros que convierten el territorio en su forma de hacer política.

En la recta final del proceso interno de Morena, Torres Piña parece decidido a cerrar como empezó: viajando, reuniéndose con militantes y escuchando directamente a quienes participan en el movimiento.

No es un dato menor. Durante las últimas semanas pasó por regiones muy distintas entre sí: la Meseta Purépecha, Tierra Caliente, la Costa, el Oriente, el Bajío y municipios de la Ciénega. Volvió a lugares en los que ya había estado y se sentó con sectores tan distintos como artesanos, productores, transportistas, jóvenes, mujeres, comuneros y pequeños empresarios.

Esa persistencia territorial ayuda a explicar una parte de su crecimiento político. Torres Piña no construyó esta etapa únicamente alrededor de actos masivos. En varios municipios hubo reuniones pequeñas, conversaciones sectoriales y encuentros con liderazgos locales que difícilmente aparecen en las fotografías de campaña, pero que pesan cuando se trata de construir organización.

También hay una diferencia de fondo entre recorrer y conocer. Para Torres Piña, muchas de estas rutas no comenzaron con la actual interna. Son lugares que ha visitado durante años, primero desde la actividad partidista, después como legislador, secretario de Gobierno y fiscal. Esa trayectoria le permite hablar con cierta naturalidad de conflictos comunales, problemas carreteros, necesidades del campo o dificultades específicas de cada región.

Eso no significa que el proceso esté resuelto ni que los recorridos equivalgan automáticamente a votos. Morena todavía tiene que tomar decisiones y los distintos aspirantes conservarán sus propias fortalezas. Pero el cierre sí permite hacer un primer balance: Torres Piña llega a esta etapa con una presencia territorial que difícilmente puede ignorarse.

Lo importante será qué hace con ella después. Porque terminar una interna con estructura, relaciones municipales y presencia regional sólo tiene valor político si ese capital sirve para fortalecer al movimiento y no para profundizar divisiones. Ésa será probablemente una de las primeras pruebas después de la definición.

Por ahora, Torres Piña parece haber elegido una imagen para cerrar esta etapa: no esperar la decisión en Morelia, sino seguir caminando Michoacán. En una competencia donde muchos discursos terminan pareciéndose, la forma de cerrar también comunica.

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