sábado, julio 25, 2026

Un año en el suelo: el abandono de la estatua de Felipe Calderón también agravia el voto de millones de mexicanos

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La escultura del expresidente permanece derribada y expuesta a la intemperie en Los Pinos, pese a que representa a un mandatario elegido mediante el voto directo de la ciudadanía.

Ciudad de México, 25 de julio de 2026.- A un año de haber sido derribada por la caída de un árbol, la estatua del expresidente Felipe Calderón Hinojosa continúa abandonada en el suelo del Complejo Cultural Los Pinos, sin que la Secretaría de Cultura haya concretado su restauración o reinstalación.

La imagen no solamente muestra el deterioro de una pieza de bronce de más de dos metros de altura. También evidencia la falta de atención hacia una representación histórica de quien ocupó la Presidencia de la República tras ser electo mediante el voto directo de millones de mexicanos.

La escultura permanece boca arriba en la Calzada de los Presidentes, rodeada de tierra, lodo, ramas y desechos de aves, de acuerdo con imágenes difundidas por la agencia Cuartoscuro. Durante los primeros días posteriores a su caída fue cubierta con una bolsa negra, pero posteriormente quedó completamente expuesta a la intemperie.

La estatua cayó el 25 de julio de 2025, luego de que una tormenta con fuertes vientos provocara el derribo de un árbol dentro del recinto. El tronco golpeó directamente la figura y ocasionó su desprendimiento, por lo que las autoridades descartaron que se tratara de un acto de vandalismo.

En ese momento, la Secretaría de Cultura informó que realizaría una evaluación de los daños para proceder con su restauración. Sin embargo, doce meses después, no se ha informado una fecha para levantarla, repararla o devolverla al sitio que ocupaba dentro del recorrido histórico.

La permanencia de la escultura en el suelo adquiere una dimensión política e institucional debido a que Felipe Calderón es identificado como uno de los principales referentes de la oposición al movimiento que actualmente gobierna el país.

Más allá de las diferencias partidistas, la estatua forma parte del patrimonio histórico de Los Pinos y representa un periodo de la vida democrática nacional. Felipe Calderón gobernó México de 2006 a 2012 y llegó a la Presidencia mediante una elección constitucional, por lo que su figura también simboliza la voluntad expresada en las urnas por millones de ciudadanos.

El respeto a las instituciones y a la memoria democrática no debería depender de la afinidad política con quienes ocuparon el poder. Mantener durante un año la estatua de un expresidente en el suelo, sin una explicación clara sobre su restauración, proyecta una imagen de abandono que rebasa a la persona representada y alcanza a los ciudadanos que participaron en aquel proceso electoral.

La Calzada de los Presidentes fue creada para conservar un registro histórico de los mandatarios que habitaron Los Pinos cuando el inmueble funcionaba como residencia oficial del Poder Ejecutivo federal.

En ese espacio se encuentran las esculturas de Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

La tradición de colocar la estatua del presidente saliente terminó después de que Andrés Manuel López Obrador decidió no habitar Los Pinos y convirtió el recinto en un complejo cultural abierto al público.

El debate, sin embargo, no es sobre la continuidad de esa tradición, sino sobre la obligación de conservar y respetar las piezas que ya forman parte del patrimonio y de la memoria política del país, independientemente del partido o la corriente ideológica a la que pertenezcan los personajes representados.

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