viernes, julio 10, 2026

El fin de la “LICUADORA FINANCIERA”: Gobierno de Bedolla puso orden para rescatar a Michoacán del desastre de administraciones anteriores

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MORELIA, Michoacán.— El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla detalló el proceso de ordenamiento financiero que permitió a su administración rescatar al estado del colapso económico heredado y, al mismo tiempo, fondear una inversión histórica en infraestructura sin contratar un solo peso de deuda pública. El mandatario contrastó la disciplina actual con el desastre de las administraciones pasadas, destacando la erradicación definitiva de la opacidad administrativa y de la famosa “licuadora financiera”.

Durante una entrevista, Ramírez Bedolla recordó que al asumir el Ejecutivo estatal se topó con un gobierno financieramente quebrado, donde el uso discrecional de los recursos federales era la norma.

“Aquí había algo que le llamaban ‘la licuadora’. Llegaba el recurso federal o estatal, lo metían todo a una bolsa, lo ponían a girar y de ahí tomaban para todo. Eso era un desorden total”, explicó el mandatario.

Ese esquema de desorden provocó que los fondos etiquetados para sectores clave se desviaran sistemáticamente, dejando al estado con deudas multimillonarias: 2,500 millones de pesos al Seguro Social, 6,000 millones al ISSSTE, pasivos con proveedores y una pesada deuda bancaria que superaba los 22,000 millones de pesos.

Bancarización y disciplina: Las claves del rescate

Para poner fin al desastre y rescatar las finanzas públicas, el gobierno de Bedolla no recurrió a la creación de nuevos impuestos, sino a una reingeniería profunda basada en la transparencia y la digitalización.

La medida central fue prohibir definitivamente el uso de dinero en efectivo en las receptorías de rentas. Al digitalizar y bancarizar cada trámite, impuesto o derecho, la administración estatal eliminó los márgenes de opacidad y logró una cifra histórica: triplicar los ingresos propios de Michoacán, pasando de 3,000 millones a casi 9,000 millones de pesos recaudados.

A la par, se implementó una disciplina estricta para respetar las etiquetas de los recursos federales. “Si a Michoacán le mandan 4,800 millones de pesos para pagarle a las maestras y maestros, los 4,800 millones van completos al pago de los docentes”, enfatizó el gobernador, sepultando las viejas prácticas de desvío.

Inversión sin precedentes

Poner orden en la casa no solo salvó al estado de la quiebra, sino que liberó un flujo de capital sin precedentes para el desarrollo local. Mediante el esquema de “obras multianuales”, que permite ejercer los recursos proyectados del sexenio a valor presente, el gobierno del estado ha invertido 24,000 millones de pesos de recursos netamente estatales en infraestructura durante los últimos cuatro años. Con este modelo de honestidad y eficiencia presupuestal, Michoacán ha logrado superar la inversión per cápita de entidades vecinas como Guanajuato, Querétaro o Jalisco.

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