Morelia, Michoacán 22 de junio de 2026.- La intervención de cruces peatonales con colores distintos a los establecidos por la normatividad vial ha comenzado a generar inconformidad entre ciudadanos, quienes cuestionan el uso de espacios públicos para fines estéticos o ideológicos que, aseguran, comprometen la seguridad de peatones y automovilistas.
Las críticas han aumentado luego de que el ayuntamiento de Morelia permitiera la pinta de pasos peatonales con franjas multicolores, una práctica que especialistas en movilidad consideran contraria a los criterios técnicos que regulan la señalización vial. De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-034, los colores utilizados en calles y carreteras deben responder a estándares universales de identificación rápida, donde el blanco y el amarillo cumplen funciones específicas de delimitación y seguridad.
Expertos señalan que los diseños multicolores pueden alterar el contraste visual que permite a los conductores identificar de manera inmediata un cruce peatonal. Además, advierten que los tonos vibrantes compiten con la señalización oficial, incrementando los factores de distracción, particularmente durante la noche o en condiciones de lluvia, cuando la visibilidad disminuye considerablemente.
A ello se suma una preocupación técnica relacionada con la adherencia del pavimento. Diversos estudios sobre seguridad vial han documentado que algunas pinturas decorativas o vinílicas pueden reducir el coeficiente de fricción de la superficie, aumentando el riesgo de derrapes para vehículos y de caídas para peatones, especialmente en esta temporada de lluvias.
Otro de los puntos que genera debate es el aspecto jurídico. Especialistas en derecho vial advierten que, en caso de un atropellamiento, la modificación de un cruce con elementos no contemplados en la señalización oficial podría convertirse en un elemento de controversia durante la determinación de responsabilidades, al existir argumentos relacionados con la falta de una demarcación homologada conforme a la normativa vigente.
Mientras algunos sectores defienden estas intervenciones como expresiones de inclusión o apropiación del espacio público, un creciente número de ciudadanos sostiene que la prioridad debe centrarse en garantizar la seguridad vial y el cumplimiento de las disposiciones técnicas establecidas para proteger la integridad de peatones y conductores.







