• El ataque deja al menos 74 asesinatos y 20 desapariciones en la región, considerada ya un foco crítico de violencia en el estado.
07 de abril de 2026, Xicotlán, Guerrero.— La violencia en la Montaña Baja de Guerrero registró un nuevo episodio este lunes con el asesinato de cuatro integrantes del Consejo Indígena y Popular Emiliano Zapata (Cipoeg-EZ), entre ellos un coordinador comunitario que previamente había denunciado amenazas y solicitado protección sin obtener respuesta, en un hecho que vuelve a exhibir la fragilidad de la seguridad en la región.
De acuerdo con los primeros reportes, el ataque ocurrió alrededor de las 7:00 horas, cuando un grupo armado, presuntamente a bordo de una camioneta blindada, irrumpió en una obra de construcción donde las víctimas realizaban labores de albañilería. Los agresores abrieron fuego con fusiles de alto poder y posteriormente huyeron con rumbo a la zona de Quechultenango.
Entre las víctimas se encontraba Isaías Villalba Rosario, coordinador de la CRAC-PF, quien ya contaba con antecedentes de amenazas de muerte y había solicitado medidas cautelares ante autoridades estatales, sin que estas se concretaran. Junto a él fueron asesinados Bernardino Hilario, Ernesto Hilario e Isaías Morales, todos vinculados a labores comunitarias de defensa territorial.
Jesús Plácido, dirigente del Cipoeg-EZ, responsabilizó directamente al grupo criminal conocido como “Los Ardillos” por el ataque, al tiempo que acusó una presunta tolerancia o falta de acción por parte del gobierno estatal encabezado por la gobernadora Evelyn Salgado. Según su versión, los agresores habrían utilizado rutas de escape que conducen a zonas bajo influencia de dicha organización delictiva.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate la situación de seguridad en la Montaña Baja, particularmente en municipios como Chilapa, donde organizaciones sociales han denunciado reiteradamente la presencia de grupos armados y la insuficiencia de la respuesta institucional.
Con este múltiple homicidio, la cifra de víctimas en la región asciende a 74 asesinatos y al menos 20 desapariciones relacionadas con la operación de grupos del crimen organizado, lo que consolida a esta zona como uno de los principales focos de crisis humanitaria en Guerrero.





