• Especialistas advierten que el endeudamiento pierde sostenibilidad si no se destina a inversión productiva
4 de abril de 2026, Ciudad de México. — Especialistas en finanzas públicas encendieron alertas ante el incremento en el uso de deuda pública para cubrir gasto corriente en México, una tendencia que, de mantenerse, podría comprometer la estabilidad fiscal y limitar el crecimiento económico en los próximos años.
De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para 2027 la deuda pública podría alcanzar el 55% del Producto Interno Bruto (PIB), luego de ubicarse en 54.7% al cierre de 2024 y con una proyección de 53.2% para 2025. Este nivel representa un aumento relevante frente a periodos anteriores, aunque aún comparable con economías de características similares.
El académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Raúl Feliz, explicó que si bien el nivel de deuda no es alarmante en términos internacionales, sí preocupa su uso creciente para financiar gasto corriente en lugar de inversión pública.
Advirtió que esta práctica se ha intensificado en los últimos cinco años, debilitando las finanzas públicas al no generar retornos económicos que permitan sostener el endeudamiento en el largo plazo.
Feliz subrayó que continuar con este patrón podría generar presiones fiscales importantes: “Si seguimos endeudándonos para financiar programas sociales y gasto corriente, a la larga vamos a tener problemas, a menos que la economía crezca de forma significativa”, señaló.
En ese sentido, consideró necesario incrementar el superávit primario —estimado entre 0.5% y 1%— como medida para estabilizar las finanzas públicas y evitar un deterioro mayor.
El especialista enfatizó una regla básica de disciplina fiscal: la deuda debe destinarse principalmente a proyectos de inversión que generen ingresos o crecimiento económico, no a cubrir gasto operativo.
Por su parte, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advirtió que desde 2009 México arrastra un desequilibrio presupuestario estructural, caracterizado por un gasto público persistentemente superior a los ingresos.
Además, señaló que la caída en los ingresos petroleros, el aumento en el costo financiero de la deuda y mayores presiones en pensiones han agravado la situación.
Entre 2009 y 2026, el costo de la deuda se ha incrementado significativamente, pasando de 2.1 billones a 4.1 billones de pesos (a precios de 2026), lo que representa un aumento real de más del 95%.
Este crecimiento ha provocado que el pago de intereses se convierta en un componente cada vez más relevante del gasto público, incluso compitiendo con recursos destinados a sectores prioritarios como la educación.
Especialistas coinciden en que, sin ajustes en la política fiscal, México podría enfrentar un escenario de menor margen presupuestario, mayor presión financiera y limitaciones para sostener programas sociales en el mediano plazo.





