viernes, junio 5, 2026

De insultar a suplicar: Sin vergüenza política, ‘Alito’ Moreno pasa de hundir al PRI a implorar el regreso de expriistas que expulsó y ofendió

El dirigente priista ofrece disculpas tardías y llama a la reconciliación, mientras exfiguras del partido rechazan su liderazgo y exhiben la crisis interna rumbo a 2027.

Ciudad de México, viernes 27 de marzo de 2026.— En un giro que evidencia la tensión interna del PRI, el dirigente nacional Alejandro Moreno pasó de la confrontación a la conciliación al pedir “perdón” a exmilitantes y convocarlos a “regresar a casa”, en medio de un escenario de debilitamiento político y cuestionamientos sobre su liderazgo rumbo a las elecciones de 2027.

El pronunciamiento ocurrió en el Senado de la República, donde Moreno Cárdenas reconoció errores y apeló a la unidad como vía para reconstruir al partido. Sin embargo, su mensaje fue interpretado por diversos actores como un intento tardío de recomponer un PRI que ha perdido presencia electoral, estructura territorial y credibilidad ante la ciudadanía.

Las reacciones no se hicieron esperar. El exsecretario de Educación, Aurelio Nuño, calificó el llamado como “ridículo” y sostuvo que responde a la desesperación ante el desplome del partido en las encuestas. Además, acusó a Moreno de ejercer un liderazgo “arbitrario y autoritario”, factor que —aseguró— detonó la salida de múltiples cuadros tras los peores resultados electorales en la historia del tricolor.

En el mismo tono crítico, el excandidato presidencial Francisco Labastida Ochoa fue directo: si realmente se busca recuperar al PRI, la dirigencia actual debería dar un paso al costado. La postura fue respaldada por voces como Dulce María Sauri y Jorge Carlos Ramírez Marín, quienes han advertido que el problema no es solo de unidad, sino de rumbo, credibilidad y conducción política.

El episodio deja al descubierto un partido fragmentado, donde el llamado a la reconciliación choca con una narrativa de agravios acumulados. Para diversos analistas, pedir disculpas sin cambios de fondo en la dirigencia ni en el proyecto político difícilmente logrará revertir el desgaste estructural que enfrenta el PRI.

En este contexto, el mensaje de “regresar a casa” no solo exhibe la urgencia de reconstrucción interna, sino también la falta de consensos dentro de un partido que, lejos de cerrar filas, continúa atrapado en sus propias divisiones y en una disputa abierta sobre su futuro político.

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