Reynosa, Tamaulipas, 8 de agosto de 2025.– El homicidio del delegado de la Fiscalía General de la República (FGR) en Tamaulipas, Ernesto Cuitláhuac Vásquez Reyna, ocurrido el pasado 4 de agosto, ha revelado un trasfondo político y judicial de alto impacto: investigaba a Tania Gisel Contreras López, recientemente electa presidenta del Poder Judicial del estado, por presunta asociación delictuosa y tráfico de influencias.
La FGR confirmó la detención de Jaret Roberto Hernández, presunto integrante de “Los Metros”, facción del Cártel del Golfo, identificado como uno de los sicarios que participaron en el ataque. El operativo se realizó en un centro de rehabilitación en Reynosa, donde se decomisaron dos armas largas, cargadores, cartuchos y droga.
De acuerdo con la autoridad federal, información obtenida del teléfono de Hernández confirmó su participación directa en la emboscada y lo vinculó con el Cártel del Golfo, organización señalada por su control del huachicol fiscal en la región. El ataque contra Vásquez Reyna incluyó disparos y la detonación de un artefacto explosivo, lo que evidencia una planeación previa y recursos de alto poder.
La investigación que encabezaba el delegado de la FGR contra Contreras López se derivó de dos denuncias formales presentadas por el presidente estatal del PAN. La primera, registrada en mayo de 2025 (FED/TAMP/REY/0001043/2025), la señala, junto con Juan Carlos Madero Larios, por presunto impago de contribuciones y cuotas compensatorias. La segunda, de abril de 2025 (FED/TAMP/REY/0000954/2025), la acusa de asociación delictuosa bajo el artículo 164 del Código Penal Federal, con penas de 10 a 20 años de prisión, por un presunto plan de tráfico de influencias con Madero Larios.
El caso combina elementos del crimen organizado y la estructura de poder judicial en Tamaulipas, abriendo interrogantes sobre el alcance de las investigaciones de Vásquez Reyna y si su asesinato estuvo motivado por algo más que disputas criminales.







