Morelia, Michoacán – 5 de junio de 2024
Bajo el liderazgo de Alejandro Moreno, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha experimentado un desmoronamiento sin precedentes. En cinco años, “Alito” Moreno ha conducido al partido a la pérdida del 80.3% de su militancia y de once gubernaturas, incluidos cinco de sus bastiones más emblemáticos. La dependencia del PAN y el PRD para retener Coahuila y recuperar Durango resalta la debilidad extrema en la que ha sumido al PRI.
El deterioro del PRI es alarmante: ha caído al cuarto lugar en la preferencia política nacional, con solo el 2.1% de las curules estatales y sin obtener ningún escaño federal de forma independiente. Los datos de los cómputos distritales y el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) federal y estatal son contundentes: el PRI ganó apenas 120 presidencias municipales con candidatos propios, mientras que en alianza con el PAN y PRD logró 442 ayuntamientos.
La elección presidencial del 2 de junio fue un golpe devastador, con el PRI relegado al cuarto lugar al obtener solo el 9.8% de la votación, por debajo del 10.18% de Movimiento Ciudadano. El PRD, con un 1.8% de la votación nacional, lucha por mantener su registro, necesitando alcanzar el 3%.
En el Congreso de la Unión, el PRI sigue como la tercera fuerza política, aunque la posibilidad de ser superado por el Partido Verde en la distribución de plurinominales es inminente. En las elecciones estatales, el panorama es igualmente sombrío: el PRI solo ganó 116 distritos en alianza con el PAN y PRD.
En estados clave como Durango, el partido sufrió una humillante derrota, perdiendo las elecciones para el Senado y obteniendo solo cuatro escaños de mayoría relativa. En Coahuila, a pesar de ganar 30 ayuntamientos, el PRI no pudo mantener su dominio en las elecciones federales.
La marginalización del PRI es evidente en numerosos congresos estatales, y la disminución de su militancia es alarmante. Cuando Alejandro Moreno asumió la presidencia del partido, el PRI contaba con más de siete millones de militantes. Hoy, ese número se ha reducido drásticamente a un millón 411 mil 889, reflejando una pérdida del 80.3%.
Desde 2021, el PRI ha perdido varias gubernaturas, comenzando con Colima, Campeche, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. La tendencia continuó en 2022 con la pérdida de Hidalgo y Oaxaca, y en 2023, con la derrota en el Estado de México. Esta serie de fracasos destaca la ineptitud de Moreno para mantener la influencia del partido.
La gestión de Alejandro Moreno ha llevado al PRI a una crisis profunda, evidenciada por la drástica reducción de su base militante y la pérdida de posiciones estratégicas. Este descalabro exige una reestructuración urgente y un liderazgo más competente para evitar la desaparición del partido que alguna vez dominó el escenario político mexicano.





