La deuda pública de Michoacán no se generó en un solo sexenio. De acuerdo con registros financieros históricos, el endeudamiento de largo plazo comenzó a incrementarse de manera importante desde la administración de Lázaro Cárdenas Batel, cuando se reportaban alrededor de 6 mil millones de pesos; posteriormente, durante el gobierno de Leonel Godoy Rangel, el monto superó los 16 mil millones.
En el periodo de Fausto Vallejo Figueroa —incluyendo interinatos— la deuda se mantuvo en niveles superiores a los 17 mil millones, y al cierre de la administración de Silvano Aureoles Conejo la deuda bancaria de largo plazo rondaba los 20 mil millones de pesos.
Sin embargo, el actual mandatario estatal, Alfredo Ramírez Bedolla, sostuvo este día que al iniciar su administración no solo recibió la deuda bancaria, sino un conjunto de pasivos, déficits y compromisos acumulados que, en total, ascendían a aproximadamente 50 mil millones de pesos.
“Mi gobierno no dejará deuda a los michoacanos. Recibí el estado con una deuda total de 50 mil millones de pesos. La deuda bancaria actual es de 19 mil millones y fue contratada en periodos anteriores. Nosotros no hemos contratado deuda bancaria de largo plazo y ya no podré hacerlo porque está prohibido en la Constitución”, declaró.
Ramírez Bedolla argumentó que contratar deuda de largo plazo es “hipotecar el futuro de generaciones”, por lo que defendió la reforma constitucional impulsada en su administración para prohibir nuevo endeudamiento bancario en el estado.
El gobernador reiteró que los compromisos financieros heredados seguirán vigentes hasta su liquidación, pero aseguró que su gestión mantendrá disciplina presupuestaria con el objetivo de no incrementar la carga financiera para las próximas administraciones.






