Autor: @TonyMichoacán
Con la novedad de que el PRI en Michoacán publicó finalmente su convocatoria para “renovar” su dirigencia estatal.
Y pongo “convocatoria” entre comillas porque, siendo rigurosos, eso no es una convocatoria: son unas hojas con letras, sellos y logos del partido que dicen que es una convocatoria.
La diferencia es sustancial. Pero vamos por partes….
La convocatoria: un montaje.
El documento que colocaron en las sedes del partido anuncia que la renovación se realizará mediante “consulta a la base”; es decir, que los militantes podrán votar libremente por quien deseen como su nuevo dirigente. Suena democrático, incluso alentador. En teoría debería ser simple: estar afiliado, tener las cuotas al corriente, cumplir requisitos básicos… y punto. ¡Pero no!
Aquí empieza la simulación.
Antes que nada, habría que “agradecer” a esos inocentes a quienes subieron a los autobuses con la promesa: “Ya eres consejero estatal; vamos al CEN a que tomes protesta y vas a votar por esto, esto y esto”. Fueron, levantaron la mano, se tomaron la foto en las asambleas organizadas por Alejandro “Alito” Moreno, sin tener claro —la mayoría— ni siquiera a qué iban realmente. Pero esas asambleas no eran ejercicios democráticos: eran mecanismos modificar los estatutos y concentrar todo el poder en una sola dirección. Y gracias a aquello, hoy el voto de la militancia no vale nada. Absolutamente nada.
seguimos….
El filtro: control absoluto
Según la “convocatoria” el aspirante —el ingenuo aspirante— primero debe conseguir la firma de los dirigentes de sectores y organizaciones. Pero…. ¿¡De cuáles sectores y organizaciones!?
Tras la llegada del actual dirigente nacional, las estructuras que hacían fuerte al PRI, hoy en muchos casos son meramente de escritorio, de membrete. Estructuras que ya no existen en el territorio y las pocas que sobreviven están bajo el control absoluto del dirigente nacional. Y le darán su firma a quien les indiquen. Sin objeción. Sin debate. Sin autonomía.
Pagar sus cuotas al partido, nunca ha sido problema. Eso siempre se ha resuelto previo al momento del registro.
El verdadero FRAUDE está en el llamado “Examen” del Instituto Reyes Heroles.
El ingenuo aspirante llega con lápiz y goma en mano, convencido de dominar —como todo buen priista presume— los documentos básicos: estatutos, declaración de principios, programa de acción e historia partidista. Presenta el examen seguro de sí mismo, con la convicción intacta y el orgullo de pertenecer al PRI, imaginándose ya en campaña, recorriendo las calles como candidato, estrechando manos y prometiendo reconstrucción.
El problema es que si no apruebas, tu carrera política se detiene de inmediato. Y lo más grave: ni siquiera te informan si aprobaste o reprobaste. Simplemente llaman al “ELEGIDO” a una oficina del CEN, le dan un apretón de manos y le dicen: “Tú eres MI dirigente”, le toman la foto sonriente, la publican en redes… y ahí termina todo.
No hay transparencia. No hay criterios públicos. No hay posibilidad de impugnación en estatutos… ¡Háganle como quieran! Así funciona la democracia interna en el PRI desde la llegada de Ochoa Reza, hasta Alito Moreno.
Entonces, ¿por qué engañan a la militancia? ¿Por qué alimentan la ilusión de esos supuestos 27 mil afiliados que presumen? Seamos claros: quienes conocen la realidad del PRI en Michoacán saben que difícilmente quedan 10 mil militantes activos… y quizá ni siquiera tantos.
La historia lo dice claramente, Michoacán es moneda de cambio
Créanme cuando les digo que la reelección del actual dirigente es muy altamente probable. No por mérito político, sino por control estructural y una evidente complicidad con la dirigencia nacional. Digo, desde ahí ya lleva 50% ganado.
Pero volviendo al tema, Alejandro “Alito” Moreno ha demostrado un desprecio constante y profundo hacia el priismo michoacano. Y la historia va más allá de su gestión: Michoacán casi siempre termina siendo moneda de cambio en las negociaciones federales. En la quinta circunscripción, las candidaturas plurinominales rara vez incluyen a cuadros locales, marginando sistemáticamente a los militantes del estado.
¿Extrañaría que Alito simplemente decidiera reelegir al actual dirigente?… ¡Pues no! Aunque ello equivaldría a publicar una esquela política en Facebook anunciando la desaparición del partido en Michoacán.
Sin exagerar.
El escenario remoto: revivir a un muerto
En un escenario remoto —muy remoto— donde figuras como Roberto Carlos López, Manolo García Paulin, Adriana Hernández (que hoy parece despertar del aletargo), Diego Romero, Wilfrido Lázaro o el profe Mario Magaña intentaran competir… pero sobre todo, ¡CONVENCER DE ANTEMANO A ALEJANDRO MORENO!
Quien llegara tendría una tarea titánica: revivir a un muerto en vida.
No solo tendrían que triunfar en una contienda interna hecha a modo; además, tendrían que convencer a miles de priistas, no solo de regresar a votar, sino de creer que todavía existe esperanza. Y ahí radica el problema estructural: muchos ya se fueron, decepcionados del rumbo del partido… y se llevaron consigo sus votos, porque en el PRI, la militancia siempre ha valorado con firmeza quién es su candidato.
Por ejemplo, en la pasada elección en Morelia, en el distrito 17, Daniela De Los Santos obtuvo más de 35 mil votos prácticamente sola, sin alianzas partidistas y sin apoyo de la dirigencia. Esos votos ya no están en el PRI.
Y cuando los votos se van, la narrativa ya no alcanza.
Sin rumbo, sin proyecto, sin identidad
Hoy el PRI Michoacán no tiene rumbo, carece de narrativa coherente y su proyecto político es inexistente. Olvidan que la razón de ser de un partido político es una sola: ganar elecciones, no montar sainetes ni shows mediáticos.
Si mantiene esta dinámica, el PRI apenas aspira a conquistar algunas regidurías, y soñar con una diputación plurinominal resulta un exceso. En cuanto a las presidencias municipales, muchos alcaldes priistas reconocen en privado que solos no tienen posibilidad de competir; sin alianzas, no hay contienda.
Un partido que alguna vez fue una maquinaria electoral hoy depende de coaliciones para sobrevivir, pero carece de seriedad en los acuerdos. Eso no es estrategia; es un síntoma de debilidad terminal.
Finalmente solo hay dos caminos… ¿Oxígeno para revivir o Esquela política?
El PRI debe dejar atrás las puestas en escena, los shows mediáticos y la simulación interna. Necesita política de altura, acuerdos reales, consensos y una reconstrucción territorial genuina. Pero eso exige voluntad de soltar el control, apostar por la militancia y… desprenderse de las prerrogativas … Eso si es Difícil, ¿no?
La pregunta es clara: ¿Alito quiere reconstruir al PRI en Michoacán o solo administrarlo hasta su desaparición?
Hoy, el partido está en su punto de quiebre. O se le inyecta oxígeno real —democracia interna auténtica, liderazgo autónomo y un proyecto ideológico definido— o se comienza a redactar su esquela política.
Y esta vez, será definitiva.
¡Ánimo!






