• La Fiscalía concluyó que el convoy circulaba 15 km/h por encima de lo permitido; no se detectaron fallas estructurales en la vía férrea.
Oaxaca, México; 23 de enero de 2026.— La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que el accidente y descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el pasado 28 de diciembre de 2025 en el estado de Oaxaca, fue provocado por un exceso de velocidad, según el análisis de la caja negra del convoy, descartando daños en la infraestructura ferroviaria.
De acuerdo con la titular de la FGR, Ernestina Godoy, la investigación pericial determinó que el maquinista aceleró de manera considerable antes del siniestro, rebasando el límite autorizado para el traslado de pasajeros, lo que derivó en el descarrilamiento que dejó un saldo de 14 personas muertas.
El accidente ocurrió en la localidad de Nizanda, Oaxaca, cuando una unidad del Tren Interoceánico —obra estratégica del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador— se salió de las vías mientras cubría la ruta Salina Cruz, Oaxaca–Coatzacoalcos, Veracruz.
En su informe, la Fiscalía precisó que la velocidad máxima permitida en el tramo era de 50 kilómetros por hora; sin embargo, los registros indican que el tren circulaba a 65 kilómetros por hora al momento del percance, es decir, 15 km/h por encima de lo establecido.
“La revisión técnica de la superestructura y subestructura ferroviaria no arrojó daño alguno en la vía”, explicó Godoy, al subrayar que el factor humano fue determinante en el accidente.
La Secretaría de Marina, dependencia encargada de la administración del Tren Interoceánico, informó en su momento que el convoy estaba integrado por dos locomotoras y cuatro vagones de pasajeros, y que el descarrilamiento ocurrió en la máquina principal.
Imágenes difundidas en redes sociales evidenciaron la magnitud del siniestro: al menos una unidad terminó volcada sobre el pasto, mientras otra quedó completamente fuera de los rieles.
El caso generó una ola de cuestionamientos públicos y políticos sobre la seguridad operativa de uno de los proyectos insignia del corredor interoceánico, particularmente en lo relativo a los protocolos de conducción y supervisión, aspectos que ahora quedan bajo mayor escrutinio tras la conclusión de la FGR.








