• Morena cede ante aliados políticos y plantea cambios que limitarían el control de las cúpulas partidistas
23 de enero de 2026, Ciudad de México.– El proyecto original de la Reforma Electoral impulsada por el Gobierno de México y Morena, estaría a punto de modificarse de manera sustancial, luego de que fuentes cercanas a la Comisión Presidencial encargada de su redacción revelaran que la eliminación total de los legisladores plurinominales ya no sería viable en los términos planteados inicialmente, debido a presiones políticas dentro del bloque oficialista.
De acuerdo con información publicada por el medio PolíticoMX, la permanencia de las curules de representación proporcional se perfila como una concesión estratégica del Ejecutivo federal ante los partidos aliados de Morena, los cuales habrían condicionado su respaldo legislativo a no desaparecer esta vía de acceso al Congreso. Sin esos votos, la reforma correría el riesgo de quedar estancada.
El ajuste al planteamiento original marcaría un giro relevante en el discurso oficial, particularmente frente a la promesa reiterada de “acabar con los privilegios” de la clase política. No obstante, la nueva narrativa buscaría sostener que no se trata de una marcha atrás, sino de una reingeniería del sistema para limitar el poder de las élites partidistas.
Según las fuentes consultadas, el borrador de la reforma contempla la permanencia de los legisladores plurinominales, pero bajo un esquema mucho más restrictivo que el actual. La intención, aseguran, sería transformar el mecanismo en uno supuestamente más democrático y menos controlado por las dirigencias nacionales.
Entre los principales cambios se encuentra la prohibición expresa para que líderes de partidos políticos en funciones puedan acceder a una diputación o senaduría por la vía plurinominal, cerrando el paso a figuras que históricamente han utilizado estas posiciones como refugio político o plataforma de negociación.
Además, se plantea sustituir el actual modelo de “listas cerradas”, definidas internamente por las cúpulas, por un sistema de elecciones primarias internas. Bajo este esquema, los aspirantes a las curules de representación proporcional tendrían que competir y obtener respaldo de la militancia, reduciendo —al menos en teoría— la discrecionalidad de las dirigencias.
La filtración apunta a que el Gobierno federal opta por una reforma políticamente viable antes que una transformación radical que fracture su propia coalición legislativa. El desafío, ahora, será convencer a la opinión pública de que estos ajustes representan una auténtica democratización del sistema y no simplemente una concesión pragmática para asegurar los votos necesarios en el Congreso.






