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viernes, marzo 6, 2026

Se desploma el empleo formal en México: diciembre cerró con más de 320 mil plazas perdidas y 2025 dejó un saldo crítico

Refrendo vehicular 2026

• El primer año de gobierno registró una de las peores cifras de generación de empleo en 16 años, con un mercado laboral sostenido cada vez más por la informalidad.

Ciudad de México; viernes 9 de enero de 2026. México cerró 2025 con un severo deterioro en el mercado laboral formal: solo se crearon 278 mil empleos en todo el año y, tan solo en diciembre, se perdieron más de 320 mil plazas registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una combinación que refleja el peor desempeño para un primer año de gobierno en al menos cinco sexenios.

De acuerdo con los datos oficiales del IMSS, la pérdida de 320 mil 692 empleos formales en diciembre confirma una caída estacional profunda, pero también evidencia la debilidad estructural del empleo en el país. Aunque diciembre suele presentar ajustes por el término de contratos temporales, la magnitud del desplome supera el promedio histórico reciente.

El balance anual tampoco es alentador. En todo 2025 se registraron apenas 278 mil empleos formales netos, la segunda cifra más baja en los últimos 16 años. Este resultado contrasta con la necesidad anual de generar al menos un millón de plazas para absorber a la población que se integra al mercado laboral.

El panorama se agrava aún más cuando se depuran las cifras. Especialistas advierten que una parte relevante de los empleos registrados corresponde a esquemas de plataformas digitales incorporados bajo programas piloto. Al descontar estos registros, el crecimiento real del empleo formal en 2025 se reduce drásticamente a alrededor de 72 mil plazas en todo el año, lo que evidencia un estancamiento casi total del empleo productivo tradicional.

Paralelamente, diversos indicadores muestran un aumento sostenido de la informalidad y la desaparición de pequeños patrones, particularmente en sectores como comercio, servicios y construcción. Este fenómeno refleja las dificultades de las micro y pequeñas empresas para sostener operaciones frente a mayores costos, menor consumo y un entorno económico incierto.

El débil desempeño del empleo formal no solo tiene implicaciones económicas, sino también sociales y fiscales: menos trabajadores con seguridad social, menores ingresos estables para los hogares y una base contributiva más frágil para el Estado. A corto plazo, el reto para el gobierno será reactivar la generación de empleo productivo sin profundizar la precarización laboral que hoy marca el cierre de 2025.

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