- El arzobispo de Morelia alerta sobre violencia y conflictividad si no se modifican la organización social y la forma de gobierno; también condena la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Morelia, Michoacán, domingo 4 de enero de 2026.— El arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, advirtió que México podría encaminarse hacia una crisis de violencia y confrontación social comparable a la que vive Venezuela, si no se impulsan cambios de fondo en la organización social y en la forma de gobernar el país, al tiempo que reprobó la intervención del gobierno de Estados Unidos en la situación venezolana.
Durante una rueda de prensa realizada en Morelia, originalmente convocada para abordar actividades religiosas con motivo del Día de Reyes, el prelado fue cuestionado sobre el contexto internacional y fijó una postura crítica tanto frente a la crisis en Venezuela como ante sus posibles implicaciones para México.
La advertencia del arzobispo parte, dijo, de una lectura histórica del caso venezolano, que no puede entenderse como un fenómeno reciente. Señaló que se trata de un conflicto que se ha gestado durante al menos tres décadas y que, al no atenderse en sus causas estructurales, ha derivado en escenarios cada vez más violentos y de mayor descomposición social.
Garfias Merlos sostuvo que México no está exento de un proceso similar si persisten dinámicas de confrontación política, descalificación social y ausencia de cambios reales en la vida pública. Desde su perspectiva, los conflictos que no se enfrentan de manera oportuna tienden a escalar y a profundizar el deterioro del tejido social.
Sobre la coyuntura internacional, el arzobispo expresó su rechazo a la intervención “agresiva y violenta” del gobierno de Estados Unidos en Venezuela para detener a Nicolás Maduro, al considerar que este tipo de acciones generan más daño que soluciones. Afirmó que las intervenciones externas suelen incrementar la violencia, el descontento y la conflictividad interna, lejos de contribuir a la paz entre los pueblos.
“El daño, la agresividad y la violencia que implican estas intervenciones son evidentes y lamentables”, señaló, al tiempo que advirtió que este tipo de episodios exacerban los problemas sociales y políticos, tanto al interior como hacia el exterior de los países involucrados.
Finalmente, el pastor diocesano —quien se encuentra próximo a presentar su renuncia canónica por edad— enfatizó que la violencia, la confrontación y la descalificación entre los pueblos son moralmente reprobables. Reiteró que la única vía para evitar escenarios extremos, como el que actualmente enfrenta Venezuela, es apostar por transformaciones internas, pacíficas y de largo alcance que privilegien la construcción de la paz y la cohesión social.






