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viernes, marzo 6, 2026

Estados Unidos acusa a Nicolás Maduro de liderar el Cártel de los Soles y lo vincula con las FARC y el Cártel de Sinaloa

Refrendo vehicular 2026

• Washington señala a la cúpula del régimen venezolano por presuntos vínculos con las FARC y el Cártel de Sinaloa, así como por tráfico de armas y cocaína.

Ciudad de México, domingo 4 de enero de 2026.— El Gobierno de Estados Unidos sostiene que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, encabeza una red criminal conocida como el Cártel de los Soles, integrada por altos funcionarios civiles y mandos militares, a quienes atribuye el tráfico masivo de drogas hacia territorio estadounidense, además de delitos relacionados con armas y corrupción, de acuerdo con expedientes judiciales y acusaciones públicas difundidas por autoridades federales de ese país.

Nicolás Maduro
Nicolás Maduro

La tesis de Washington parte de investigaciones que se remontan a la década de los noventa y que cobraron nuevo impulso tras la muerte del expresidente Hugo Chávez. Según las autoridades estadounidenses, con la llegada de Maduro al poder, la estructura del Cártel de los Soles se habría consolidado como una red criminal transnacional, sin un mando único visible, pero operada desde las más altas esferas del Estado venezolano.

De acuerdo con documentos judiciales identificados como la causa S2 11 Cr. 205, el nombre del Cártel de los Soles proviene de las insignias que portan los generales de la Guardia Nacional Bolivariana. Para Estados Unidos, este grupo no funciona como un cártel tradicional, sino como un entramado de protección institucional que facilita el tránsito de cocaína, el lavado de dinero y el intercambio de favores políticos y militares.

Entre los señalamientos más graves, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a Maduro y a otros integrantes de la cúpula chavista de coordinar envíos de droga en colaboración con organizaciones criminales extranjeras, entre ellas el Cártel de Sinaloa, así como de traficar armas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a grupos disidentes. También se les atribuye el cobro de sobornos millonarios y la traición sistemática a antiguos aliados para asegurar el control de las rutas del narcotráfico.

En ese contexto, el Gobierno estadounidense ofreció, a principios de agosto del año pasado, una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a la captura de Nicolás Maduro, una cifra que refleja la prioridad del caso para Washington. La recompensa fue difundida mediante un cartel oficial, en el que se le acusa formalmente de delitos relacionados con narcotráfico y posesión ilegal de armas. Hasta el momento, Maduro no ha sido detenido y el gobierno venezolano rechaza todas las acusaciones.

Además del presidente venezolano, Estados Unidos ha mencionado a otros personajes clave dentro de esta presunta red criminal, como Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; y el exministro y magistrado Tareck El Aissami, todos señalados por su supuesto papel dentro de la estructura del Cártel de los Soles.

Las acusaciones forman parte de una estrategia legal y política de Washington para presionar al régimen venezolano y aislarlo internacionalmente, mientras que Caracas sostiene que se trata de una campaña de persecución y propaganda. El caso, sin embargo, mantiene abiertas tensiones diplomáticas y revive el debate sobre la relación entre poder político, fuerzas armadas y crimen organizado en Venezuela.

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