- El proyecto para reducir financiamiento a partidos y eliminar plurinominales enfrenta resistencias internas que ponen en riesgo su alcance y calendario.
Morelia, Michoacán, domingo 28 de diciembre de 2025.— La reforma electoral prometida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo permanece detenida y sin ruta clara en el Congreso, atrapada por las resistencias de sus propios aliados —el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— e incluso por sectores dentro de Morena, de acuerdo con un análisis publicado por El País.
El principal detonante del estancamiento es el choque entre los objetivos centrales de la iniciativa y los intereses políticos y financieros de los partidos que integran la coalición oficialista. La propuesta plantea reducir el financiamiento público a los partidos y eliminar las candidaturas plurinominales, medidas que afectarían directamente a las fuerzas políticas con mayor dependencia de prerrogativas y representación proporcional.
En ese contexto, PT y PVEM aparecen como los principales opositores internos. Ambos partidos, considerados “pequeños” en términos de votación directa, han consolidado su peso político gracias al sistema de representación proporcional y a los recursos públicos. Al mismo tiempo, son clave para que Morena alcance la mayoría calificada necesaria para reformar la Constitución.
Dentro del oficialismo ya se evalúan distintos escenarios para destrabar —o posponer— el tema. El primero sería no presentar ninguna iniciativa y diferir el debate. El segundo, el más probable según la información citada por El País, consistiría en enviar una reforma “descafeinada”, con ajustes menores que eviten tensiones con los aliados. El tercero implicaría empujar los cambios desde la opinión pública y asumir un choque político con PT y PVEM.
De optarse por la vía intermedia, los cambios quedarían en el terreno simbólico: se mantendrían los plurinominales en la Cámara de Diputados, se eliminarían solo algunos en el Senado y se aplicarían recortes marginales al financiamiento. Todo, con el objetivo de no romper la coalición rumbo a las elecciones de 2027.
Bajo este panorama, el debate público ha comenzado a desplazarse hacia otros temas —como la eventual eliminación de institutos electorales locales— mientras los puntos que afectan directamente los intereses partidistas continúan sin consenso. La reforma electoral de Sheinbaum, por ahora, sigue en pausa.






