• La nueva medida busca ofrecer apoyo emocional, pero acrecienta cuestionamientos sobre el rezago en el suministro de medicamentos.
Morelia, Michoacán, jueves 4 de diciembre de 2025.– En medio de una crisis sostenida por la falta de medicamentos, insumos y tratamientos, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) anunció el lanzamiento de una línea telefónica dedicada a brindar “apapachos del bienestar” a sus derechohabientes, como parte de la estrategia nacional “Trato Digno”. La propuesta, presentada por el titular Martí Batres, ha generado polémica por priorizar acompañamiento emocional mientras persisten señalamientos sobre el desabasto.
La medida surge como respuesta a un entorno marcado por crecientes denuncias ciudadanas. Organizaciones de pacientes y colectivos de salud han documentado que, a nivel nacional, miles de recetas no se surten de manera completa, mientras enfermos con padecimientos graves continúan enfrentando interrupciones en sus tratamientos.
Batres justificó el programa asegurando que la medicina “no solo es ciencia y técnica”, sino también acompañamiento humano, de ahí la decisión de implementar una línea que brinde contención emocional. Sin embargo, la postura oficial contrasta con la percepción de usuarios que consideran insuficiente este tipo de acciones ante la falta de quimioterapias, medicamentos crónicos y material básico.
La controversia se intensificó luego de casos recientes como el de Hilarión Miguel Reséndiz Malváez, paciente oncológico del ISSSTE que denunció haber sido dado de alta sin recibir su tratamiento. Situaciones similares también han sido documentadas en el IMSS, donde en los últimos 11 meses se han acumulado más de 21 mil quejas por recetas no surtidas.
Especialistas en políticas públicas señalan que, aunque el acompañamiento emocional puede formar parte de una atención integral, no debe sustituir la obligación de garantizar abasto, infraestructura y continuidad médica. Para los críticos, el “apapacho institucional” resume la distancia entre las necesidades de la población y las respuestas del sistema de salud.
Mientras la nueva línea entra en operación, el debate sigue abierto: ¿es un gesto humano en tiempos de crisis, o una muestra del rezago que viven millones de derechohabientes?






