Mientras la dirigencia nacional busca un PAN fuerte y autónomo, líderes estatales defienden coaliciones para frenar a Morena
Morelia, Michoacán, 29 de octubre de 2025. La decisión del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, de que el partido compita en solitario en futuras elecciones, ha generado fricciones en varios estados clave. Nuevo León, Chihuahua, Durango y Coahuila han cuestionado públicamente la estrategia, defendiendo la continuidad de la alianza con el PRI como la única vía para enfrentar al partido en el poder, Morena.
En Nuevo León, donde el PAN enfrenta a Morena y Movimiento Ciudadano, líderes locales consideran que la coalición ha dado buenos resultados. Myrna Grimaldo, panista local, afirmó que los resultados electorales respaldan la continuidad de la alianza, mientras que el dirigente estatal, Policarpo Flores, reconoció que la coalición podría ser una herramienta para frenar al morenismo y que las puertas siguen abiertas para reconsiderar la estrategia nacional.
En Chihuahua, la líder estatal Daniela Álvarez Hernández aseguró que no existe ruptura con el PRI y que la alianza podría continuar para 2027, enfatizando la importancia de la unidad frente al régimen actual. Marco Antonio Bonilla, alcalde de Chihuahua capital y prospecto a la gubernatura, coincidió en que se requiere colaboración más allá de partidos para enfrentar a Morena, citando la necesidad de un esfuerzo conjunto de toda la oposición. Encuestas recientes muestran a Morena con 37.2% de las preferencias en el estado, frente al 29.4% del PAN.
En Durango, el dirigente estatal Mario Salazar recordó que la coalición con el PRI ha sido clave para la gobernabilidad y el triunfo del gobernador priista Esteban Villegas, aportando más de 100 mil votos. En Coahuila, la alianza consolidó el triunfo del gobernador Manolo Jiménez Salinas, también del PRI. Las dirigencias de ambos partidos mantienen diálogo abierto, priorizando la unidad como herramienta para conservar el poder frente a Morena.
El conflicto interno se originó el 18 de octubre, cuando Romero anunció que el PAN apostaría por candidaturas propias en próximos procesos electorales, buscando fortalecer la identidad del partido tras las derrotas de 2018 y 2024. Sin embargo, las reacciones estatales evidencian una división marcada sobre la estrategia opositora, donde los liderazgos locales priorizan la eficacia electoral sobre la disciplina nacional.






