El dirigente estatal de Morena en Michoacán reprochó que desde el ámbito religioso haya una mirada alejada de los beneficiarios de programas sociales, y urgió que el discurso coincida con la realidad de la gente.
8 de octubre de 2025, Morelia, Michoacán — El dirigente de Morena en el estado, Jesús Mora González, contestó este miércoles al arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, quien había calificado de “mala señal” que el informe de Claudia Sheinbaum difiera de la percepción ciudadana. Mora rechazó la visión del líder eclesiástico, asegurando que desde los muros episcopales no se percibe el sentir de quienes reciben programas sociales, becas y apoyos del gobierno federal, y exhortó a involucrar las voces “que realmente viven la transformación”.
Tras las declaraciones del prelado, quien sostuvo que “ella da una versión y los ciudadanos otra” al referirse al primer año de gobierno de Sheinbaum , Mora respondió con un discurso cargado de crítica hacia la Iglesia institucional, pero también con afirmaciones de respaldo al modelo de la Cuarta Transformación que encabeza la presidencia.
El dirigente morenista rechazó que su partido esté en pugna con la religión, pero enfatizó que no coinciden con la percepción que el arzobispo atribuye al pueblo, pues —dijo— los programas sociales como las becas universal, pensiones para adultos mayores y apoyos familiares “no llegan a los muros del palacio arzobispal” donde él se encuentra.
Mora se burló incluso de la posibilidad de ser excomulgado, al decir:
“Es mejor, y bueno, espero que con esto no me excomulguen desde la cómoda, sí —ya episcopal— dentro del palacio arzobispal… seguramente no llegan los adultos mayores que reciben (…) una pensión digna”; y abundó que tampoco llegan voces jóvenes beneficiarias de becas o madres y padres que administran apoyos escolares.
El dirigente defendió que la transformación impulsada por su partido ha dado una oportunidad a sectores que antes estaban marginados —mujeres, jóvenes, adultos mayores— y que es precisamente esa realidad la que “no ve” el arzobispo desde su posición. Así, cuestionó la afirmación de que los discursos de gobierno no coincidan con la vivencia del ciudadano: “a lo mejor él no ve, o mejor dicho no quiere ver, los resultados que son evidentes en beneficio del pueblo de México”.
La disputa verbal se inscribe en el contexto del debate público por la legitimidad de los informes de gobierno y la desconexión entre lo que se difunde desde el poder y lo que perciben los ciudadanos. Garfias ha exigido que se utilicen encuestas ciudadanas para contrastar los discursos oficiales , mientras que el equipo de Morena ha defendido que los datos institucionales son prueba suficiente del avance del proyecto político.
No fue el único actor que reaccionó: el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla optó por mantenerse al margen, y declaró “sin comentarios” respecto a la crítica eclesiástica . Por su parte, la Arquidiócesis de Morelia reafirmó que no depende del gobierno para emitir juicios ni mantener su posición moral .
Este intercambio pone en el centro el choque entre autoridad política y autoridad religiosa sobre quién interpreta mejor —y con responsabilidad— la voz del pueblo. Mientras Mora apela al testimonio cotidiano de los beneficiarios de las políticas sociales, Garfias demanda un ejercicio independiente de la verdad que no dependa únicamente de los discursos oficiales. El debate se intensifica en una Michoacán donde los símbolos y las instituciones —iglesia, gobierno, sociedad civil— pugnan por definir los términos de la legitimidad.






