El diputado federal pasó de negar privilegios a justificarlos y finalmente a anunciar que renunciará a la custodia federal.
Ciudad de México, sábado 6 de septiembre de 2025.- En menos de 24 horas, Gerardo Fernández Noroña pasó de negar que la Guardia Nacional lo cuidara, a reconocer que sí tenía protección asignada por la Fiscalía General de la República (FGR) tras su pleito con Alejandro “Alito” Moreno, y finalmente a asegurar que pedirá por escrito que le retiren la escolta.
Todo inició luego de que un legislador del PAN denunciara públicamente que Noroña contaba con seguridad federal, pese a que él mismo había criticado estos privilegios en otros políticos. La primera reacción del petista fue desmentirlo. Sin embargo, ante la presión de cuestionamientos y evidencias, admitió que sí dispone de custodia, pero argumentó que no fue decisión suya.
El legislador justificó la medida señalando que la necesitaba porque “eran cinco legisladores contra él solo”. No obstante, tras la ola de críticas en redes sociales y medios, Noroña reculó y anunció que enviará un oficio para que se le retire la protección.
El episodio reavivó el debate sobre los privilegios de los que gozan representantes políticos en contraste con su discurso. En el caso de Noroña, se suman a la polémica su residencia valuada en 12 millones de pesos, un viaje a Europa con trato VIP, dos vehículos de lujo con valor superior a 2 millones, la facilidad de contar con un Ministerio Público a domicilio y ahora, acceso expedito a custodia federal.
La controversia dejó ver cómo un discurso de austeridad y cercanía con el pueblo puede verse opacado por contradicciones y beneficios que generan cuestionamientos sobre congruencia y transparencia.
Noroña se contradice: niega escolta, admite protección y ahora promete rechazarla
— RedMichoacán (@RED_Michoacan) September 6, 2025
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