- El “nuevo PRD” en Michoacán busca deslindarse de figuras que considera dañinas, como el exgobernador Silvano Aureoles, a quien han dejado fuera de este proceso de reconstrucción.
Ciudad de México, sábado 30 de agosto de 2025.
El PRD capitalino, encabezado por Nora Arias Contreras, dio señales de reconfiguración política durante la plenaria de su Grupo Parlamentario en el Congreso local. El evento reunió a dirigentes de Guerrero, Morelos y Michoacán, pero lo que llamó la atención fue la presencia de Xóchitl Bravo, coordinadora de Morena, y Ernesto Villarreal, líder del PT, lo que perfiló un bloque legislativo de izquierda que podría extenderse a las elecciones de 2027.

En la Ciudad de México, Arias recibió el respaldo de militantes históricos y de figuras externas que coincidieron en que el PRD aún tiene peso electoral. Bravo incluso reconoció el papel de Arias en la renovación de la izquierda y subrayó que el PRD sigue siendo una fuerza útil para Morena, sobre todo ante el riesgo de perder alcaldías estratégicas como Azcapotzalco, Álvaro Obregón, Iztacalco y Xochimilco. La señal fue clara: la ruta hacia 2027 pasa por una eventual coalición.

En Michoacán, la dinámica es distinta pero con un mismo desenlace posible. Aunque la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, rechazó públicamente una alianza con el PRD, los acercamientos entre el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y liderazgos perredistas son evidentes. A ello se suma que la senadora del PRD, Araceli Saucedo, forma parte de la bancada morenista en el Senado y participa activamente a favor en las iniciativas de Morena, lo que evidencia vasos comunicantes entre ambas fuerzas. Incluso, el dirigente estatal de Morena, Jesús Mora González, no ha cerrado del todo la puerta a un acuerdo con el Sol Azteca rumbo a 2027.

Este “nuevo PRD” en Michoacán también busca deslindarse de figuras que considera dañinas, como el exgobernador Silvano Aureoles, a quien han dejado fuera de este proceso de reconstrucción. El mensaje es que el partido quiere reposicionarse como aliado natural de la izquierda, en un bloque que podría ser clave para sostener gobiernos locales y mantener la gobernabilidad.
Con señales de unidad en la CDMX y puentes abiertos en Michoacán, el PRD parece dejar atrás la inercia de la derrota y perfilarse como un actor que, lejos de extinguirse, podría resultar decisivo para Morena y la 4T en las elecciones de 2027.






