Ciudad de México, 5 de agosto de 2025. — En un giro que marca distancia con la política energética del sexenio anterior, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el nuevo Plan Estratégico 2025–2035 de Petróleos Mexicanos (Pemex), en el que el sector privado se convierte en el pilar central de la operación y supervivencia de la empresa productiva del Estado.
El documento oficial, diseñado conjuntamente por la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda, Pemex y Banobras, contempla que, a partir de 2027, la petrolera nacional comience a operar sin inyecciones constantes de recursos públicos. Para lograrlo, se apostará por la apertura de contratos mixtos que permitan la participación de empresas privadas en tareas clave como exploración, producción, mantenimiento, perforación, ingeniería, logística y soluciones ambientales.
Como parte de esta nueva visión, Pemex ya tiene en marcha 21 proyectos mixtos en proceso de adjudicación, varios de ellos en campos emblemáticos como Kayab, Nobilis y Exploratus, considerados de alta complejidad técnica. Según documentos internos y fuentes del sector energético, estos tres proyectos forman parte de una primera ola de asociaciones público-privadas diseñadas para elevar la eficiencia operativa y atraer inversión sin comprometer la propiedad de los recursos.
El cambio de rumbo es evidente. Mientras el expresidente Andrés Manuel López Obrador cerró la puerta a nuevos contratos con empresas privadas bajo el argumento de la “soberanía energética”, la administración de Sheinbaum ha optado por un modelo híbrido que ya reconoce abiertamente la incapacidad del Estado para sostener por sí solo el peso financiero y técnico de Pemex.
El plan también incluye la creación de un fondo de inversión público-privado por 250 mil millones de pesos, destinado a financiar proyectos estratégicos de la petrolera, además de una reestructuración vertical que busca integrar todas las fases del negocio —desde la extracción hasta la distribución— en una sola línea operativa, con soporte técnico privado en cada etapa.
En paralelo, Pemex ha abierto puertas a la participación privada en toda la cadena de producción, desde el suministro de materiales hasta el desarrollo de tecnología ambiental. Este modelo busca no solo reducir costos, sino también prolongar la vida útil de sus instalaciones, elevar la productividad y reducir las emisiones contaminantes.
La transición marca un cambio de paradigma histórico en el modelo energético mexicano, que pasa de una visión estatista defensiva a un esquema de colaboración estructural con el capital privado, nacional e internacional. Para Pemex, no se trata ya de resistirse al cambio, sino de sobrevivir a través de él.
El #PlanPemex 2025 – 2035 tiene viabilidad productiva y le permite generar ingresos suficientes a través de objetivos claros como:
— Luz Elena González Escobar (@LuzElena_GE) August 5, 2025
• Garantizar la producción de petróleo.
• Aumentar la producción de petrolíferos de alto valor.
• El relanzamiento de la industria petroquímica y… pic.twitter.com/C3IElaCp3j






