La deuda histórica del gobierno federal alcanza un nuevo récord: 17.8 billones de pesos, un crecimiento del 69.8% desde 2018
Ciudad de México, 31 de julio de 2025.– La deuda total del Gobierno de México alcanzó los 17 billones 796 mil millones de pesos al cierre de junio de 2025, de acuerdo con los datos oficiales publicados este lunes por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La cifra representa un aumento de más de 123 mil millones de pesos tan solo en el último mes y coloca la deuda per cápita en 133,500 pesos por mexicano.
Este monto, conocido como el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), agrupa todas las obligaciones financieras del Estado: deuda interna y externa, intereses acumulados, compromisos de empresas paraestatales como Pemex y CFE, así como fideicomisos y otros instrumentos financieros.
Un crecimiento acelerado en seis años
Cuando inició el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, en diciembre de 2018, la deuda pública se situaba en 10.48 billones de pesos. Desde entonces, ha crecido en 7.3 billones, un incremento del 69.8% que contradice el discurso presidencial sobre una administración austera y sin endeudamiento.
En aquel año, la deuda por habitante era de 83,243 pesos. Hoy, tras casi seis años de gobierno, ese monto se disparó hasta los 133,500 pesos por persona, lo que refleja el fuerte impacto de la expansión fiscal durante y después de la pandemia, así como los crecientes compromisos de proyectos de infraestructura y apoyos sociales.
Implicaciones económicas y políticas
Especialistas advierten que este nivel de endeudamiento limita el margen de acción del próximo gobierno, encabezado por Claudia Sheinbaum, quien heredará una carga financiera sin precedentes. Aunque Hacienda ha señalado que el nivel de deuda como porcentaje del PIB se mantiene bajo control, el aumento en términos absolutos preocupa a organismos internacionales y calificadoras de riesgo.
El tema podría tensar aún más la discusión sobre la reforma fiscal pendiente, así como el futuro de programas sociales y megaproyectos financiados con deuda, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o el AIFA.
Por ahora, la SHCP no ha anunciado cambios en su política financiera, pero el escenario obliga a una revisión crítica del manejo económico de los últimos años, justo cuando se aproxima el cierre del sexenio.








