Mientras otros se desgastan en definiciones nacionales, pugnas internas y ajustes de última hora, el PRD Michoacán camina en otra lógica, avanza con paso silencioso, metódico, como hormiga. Ya son más de 50 comités municipales instalados en todo el estado. Y el mensaje, entre líneas, es claro, el sol azteca no está esperando tiempos oficiales, está construyendo desde abajo.
Octavio Ocampo, presidente estatal del PRD, ha sido enfático, cada comité es más que una oficina; es un punto de anclaje político y territorial. “Queremos una estructura viva, cercana, donde militantes y ciudadanos puedan encontrarse”, dijo en una de las últimas sesiones de instalación. El objetivo es ambicioso porque busca tener presencia formal en los 113 municipios de Michoacán. Lo están logrando, uno por uno.
El PRD sabe que no basta con mantener lo que ya se tiene. En la elección pasada gobernaba 12 municipios; hoy son 19. No fue una ola, fue persistencia. Por eso, en su lógica interna, ya se discute un relevo generacional. Ocampo ha dicho que en 2027 habrá candidaturas nuevas, con rostros distintos, particularmente jóvenes. Un guiño para quienes ven en el PRD una plataforma agotada, nada más lejos.
El planteamiento no es menor. Michoacán lleva dos décadas gobernado por los mismos perfiles reciclados de siempre, con alternancias que no siempre representan cambios reales. La ciudadanía lo percibe, y el PRD busca abrirle la puerta a quienes antes no cabían. Es también una forma de reconciliarse con sus propias bases, muchas de las cuales -vale decirlo- se habían alejado, pero están volviendo.
Rumbo al 2027, el partido amarillo no solo quiere crecer en alcaldías y diputaciones, también se traza un objetivo mayor: recuperar el gobierno del estado. ¿Ambicioso? Sí. ¿Imposible? No tanto. El PRD no está en la foto del día, pero se mueve. Y como en política no siempre gana el que grita más fuerte, vale no perderle la vista. Porque mientras otros corren, el sol azteca avanza… y suma, suma, suma.






